tocados


Coroné mi cabeza con un tocado de hielo para recordar que al liberar al lobo, había encontrado el calor suficiente para provocar el deshielo y dejar paso a la primavera.   Que desde que vi aquellos ojos, la vida se ha vuelto buena… Que con tu llegada, en mi corazón […]

Érase una vez, tocados de invierno. Parte 3. El deshielo